180. Destellos del pasado
Amber
Aún sentía el calor de las manos de Leonardo sobre mi piel, el sabor de su beso seguía suspendido en mis labios, pero dentro de mí algo no estaba bien. La mañana había estado llena de risas y amor; los gemelos estaban eufóricos con la idea de tener un hermanito o una hermanita, y toda la familia compartía esa alegría. ¿Por qué, entonces, esa inquietud seguía creciendo dentro de mí?
Leonardo me había envuelto entre sus brazos con la promesa de un futuro perfecto. Dijo que siempre había estado a mi lado, que siempre me había querido, que siempre habíamos sido nosotros contra el mundo… pero, mientras hablaba, algo dentro de mí gritaba. Como si faltara algo. Como si una pieza de mi vida hubiera sido arrancada y yo simplemente hubiera aceptado que nunca existió.
“Creo que necesito ver a la doctora Gabriela”, le dije a Leo, cuando todo dentro de mí parecía desmoronarse.
“Me parece una idea excelente. Le pediré a Magnus que te lleve, tengo una reunión dentro de una hora.” Asentí. “Pero