153. Un sueño más
Amber
Aunque Louis ya estaba tranquilo y el chichón de su frente empezaba a bajar, yo seguía tensa. Por mucho que supiera que estaba bien, era imposible no mantenerse en alerta. Cada vez que los gemelos se golpeaban la cabeza, me sorprendía repasando mentalmente las indicaciones del pediatra, como si necesitara asegurarme de que nada se escapara a mi vigilancia.
Louis estaba recostado en el sofá, con la cabeza apoyada en el regazo de Leonardo, que parecía incluso más asustado que yo. Por tercera vez, preguntó si no sería mejor llevarlo a urgencias.
"Leo", suspiré, mirándolo mientras terminaba de doblar una manta. "Está bien. No ha tenido ninguno de los síntomas de alarma que mencionó el médico. Si pasa algo, llamamos al pediatra, pero por ahora no hace falta exagerar."
Asintió con un murmullo resignado, aunque siguió acariciándole el cabello a Louis, como si ese gesto pudiera alejar cualquier peligro.
"Lo sé, pero… ¿y si está ocultando algo? Es pequeño, Amber. Y la caída fue fuerte."