152. Un susto
Leonardo
La tarde estaba perfecta cuando estacionamos el coche frente a la casa. Amber estaba agotada, pero había un brillo en sus ojos que me llenaba de satisfacción y orgullo. El entrenamiento había sido intenso, pero sabía que cada gota de sudor era un paso más hacia su seguridad y su confianza.
Apenas cerramos la puerta del coche cuando escuchamos voces animadas del otro lado. Antes de que Amber pudiera tomar el bolso del asiento, Bella y Louis aparecieron corriendo por el jardín como dos p