Al llegar a la sala ahí se encontraba él, Alessandro Giordano, con el rostro firme y bastante malhumorado, Leonardo se acercó, sabía perfectamente que su visita estaba relacionada a lo sucedido con Cristina.
—Buen día papá, ¿cómo te encuentras?, me sorprende tu visita —Alessandro gruñó
—No te hagas el tonto conmigo, sabes porque he venido, así que no intentes burlarte de mí, seré viejo pero no un tonto el cual puedes burlar a tu antojo; ya estoy enterado de lo que hiciste con Cristina.
»Has deshonrado a la familia , Tommaso ya se puso en contacto conmigo, exige que se cumplan los términos, se escuchaba bastante furioso, le aseguré que todo seguiría en pie, que hablaría contigo y haría que aceptaras el error que cometiste —Leonardo resopló.
—No he cometido ningún error, tampoco pienso retractarme con él, con su hija ni con nadie de su maldita familia —Alessandro al escuchar a su hijo se mostró más molesto de lo que ya lo estaba.
—Leonardo, hijo pero, ¿qué estupidez estás diciendo?,