Al llegar a la sala ahí se encontraba él, Alessandro Giordano, con el rostro firme y bastante malhumorado, Leonardo se acercó, sabía perfectamente que su visita estaba relacionada a lo sucedido con Cristina.
—Buen día papá, ¿cómo te encuentras?, me sorprende tu visita —Alessandro gruñó
—No te hagas el tonto conmigo, sabes porque he venido, así que no intentes burlarte de mí, seré viejo pero no un tonto el cual puedes burlar a tu antojo; ya estoy enterado de lo que hiciste con Cristina.
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