42. Siéntate Maryam, tenemos que hablar.
Aquello fue algo que realmente le extrañó y la puso en guardia ¿Cómo era que esa mujer sabía donde trabajaba? Y estaba segura de que Darío no se lo había dicho, ningún hombre tendría a su novia trabajando allí y mucho menos uno tan rico y poderoso como él, aquello descubriría rápidamente su tapadera.
Le hubiera gustado avisar a su jefe de lo sucedido, pero no podían, aquella chica no le dio opción, así que llegó hasta el lugar donde la esperaba su supuesta suegra y respiró hondo para reunir val