‒ ¿Y qué lo trae por aquí, Lord Blakewells? ‒ preguntó Thomas mirándolo a los ojos.
‒ Sí, claro ‒ se volteó para mirarlo a los ojos ‒. He venido a ver a la señorita Evangeline ‒ informó y es escuchó algo parecido a un suspiro de indignación por parte de los nuevos conocidos que lo hicieron elevar una ceja en dirección a ellos.
‒ ¿Y qué tiene usted que ver con mi hija? ‒ preguntó la dama y James se quedó pasmado en el acto.
‒ ¿Disculpe? ‒ preguntó confundido.
‒ Deberías ir a por Evangeline, Amel