‒ ¡Josephine! ‒ la detuvo, pues no quería escuchar una palabra más proveniente de su hermana ‒ Basta, no es asunto tuyo donde he estado y tampoco puedes reclamarme de esta manera, ¿acaso te he dado tanta confianza como para que olvidaras que soy tu hermano mayor? ‒ era la primera vez que sermoneaba a Josephine de una manera tan directa ‒. Debes tener claro cuál es tu lugar, y si quieres reclamarle a alguien acerca de lo sucedido tengo a tres personas en mente con las que deberías empezar ‒ seña