02 de Diciembre de 1815, Londres
No le dio tiempo de pararse a pensar lo que las palabras de su prima significaban y simplemente actuó por instinto, lanzando a su prima al suelo al levantarse bruscamente de le cama, comenzó a atar su cabello desesperadamente y a sacar con el pie el bolso que tenía escondido debajo de la cama. No le prestó atención a los quejidos de Amelia, incluso cuando había escuchado lo fuerte que había sonado su aterrizaje en el suelo.
‒ Están en el salón de visitas con mi