‒ ¿Casarla? ‒ preguntó alarmado, no esperaba ese giro de los acontecimientos.
‒ Sí, incluso si ella está de acuerdo le propondré matrimonio, después de todo, dentro de poco ya voy a iniciar mi búsqueda de una esposa y todo quedaría en familia. Ganar - ganar, querido Blakewells. A menos, claro, que ella tenga algún pretendiente o alguna propuesta ‒ señaló mirándolo de una manera curiosa, otra vez.
‒ No creo… yo… ¿estás seguro? ‒ no podía mencionar sus deseos de casarse con la dama en cuestión cu