23 de Septiembre de 1815, Londres.
A la mañana siguiente se fue a su hogar con su retoño, no quería estar presente en la mansión por ahora, pues tenía el presentimiento de que la noticia que tenía Benedict para Samantha le caería como un balde de agua fría a la joven, incluso cuando ella lo quería, pues a nadie le gustaba tener que casarse a la fuerza por el sentido del deber y no por un amor honesto.
Cuidar de John era su único objetivo en esos momentos, no más paseos por la plaza ni encuentro