‒ Pues debiste decírmelo, no soy tan débil como piensas ‒ reclamaba Samantha
‒ Nos vamos ya, no necesitas recoger nada de aquí ‒ pronunció el nuevo Conde de Knightmoore.
‒ ¿Y aun sabiendo que ese… ese… individuo, mató a nuestros padres dejarás que se siga saliendo con la suya? ‒ preguntó Samantha, le costaba pronunciar las palabras, y a todos les dolía el corazón ver lo cerca que estaba de echarse a llorar frente a ellos. Lord Knightmoore, por otro lado, se tensó visiblemente, su espalda de pus