23 de Julio de 1815, Londres.
Todo parecía haberse curado luego de tres días, cuando ya sus heridas habían sido saturadas y estaban siendo limpiadas a diario para evitar alguna otra enfermedad o infección. Lady Cassandra sonreía y tonteaba con Lord Matthew, pues habían sido colocados en distintas camas pero dentro de la misma habitación para hacer más fácil su cuidado y vigilancia.
Lord Blakewells iba todos los días y distraía a su amiga Cassandra, la suntuosa Marquesa de Wrightwood, llevaba co