Evangeline escapó despavorida, no podía salir corriendo o parecería algo sospechoso, entonces optó por caminar lo más rápido que pudo hasta que desapareció de la vista del conde, escuchó que él le gritaba algo en la lejanía pero ella no pensaba mirar atrás bajo ninguna circunstancia, no podía ser descubierta y había aprendido la lección, salir a la ligera no era una opción sensata por su parte.
En el momento exacto en que el pequeño se acercó y se colocó frente a ella, supo sin contemplación al