CAPÍTULO 24
Controlando su corazón y pensando con cabeza fría, ordeno a una de sus secretarias que hiciera una llamada, segundos después, una chica se asomó a la puerta de su oficina.
—Señor, la llamada telefónica que esperabas acaba de llegar.
—Gracias. —se volvió y agarro el teléfono con ansiedad.
Por la noche, cuando llego a casa, su estado de ánimo no estaba mejor. Se había comunicado con un investigador privado, le había enviado fotos de Sydney y esperaba tener respuestas cuanto antes.