CAPÍTULO 19
Sydney volvió a la hacienda acompañada de Salvatore para almorzar. Lo habían convertido en un hábito desde que ella empezó a trabajar en la oficina, y aprovechaba la oportunidad de jugar con Serafina.
—Tengo que salir de la ciudad, cara —comentó Salvatore mientras comían—. Debo asistir a un importante simposio sobre procedimientos de mercadeo —le sonrió—. Yo soy uno de los oradores.
—¿Vas a estar ausente mucho tiempo?
—Cuando menos una semana. Tal vez diez días, tengo que partir