CAPÍTULO 20
—Esa boa se está buscando un serio problema—murmuró Silvana un día—. Salvatore se va a poner furioso cuando descubra lo que ha dicho.
—Él sabe exactamente dónde está y qué está haciendo. Está con ella, ¿recuerdas?
—¡Sydney! Tú no puedes creer eso —protestó la chica, con una expresión sincera y escandalizada—. Tu marido no es capaz de hacer algo así, y tú lo sabes. Esa serpiente solo estaba tratando de molestarte. Eso es todo.
—Pero lo ha hecho —contestó Sydney con resignación.
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