72.Muerto el perro...
Capítulo setenta y dos: "Muerto el perro, se acabó la rabia".
Casi al borde de las náuseas Thalia separó a su padre y a su marido y fingió darle un abrazo también a su padre que no soltaba la sonrisa de suficiencia de los labios, sin pensarlo dos veces masculló pata que Praxis también la oyera.
—Aléjate de mi familia y de la familia de mi marido o seré yo misma quien te meta a la cárcel para que salgas de nuestras vidas para siempre —solo así sintió que el padre se ponía tenso—. Ya me destrozas