Capítulo setenta y uno: El teatro de Christian West
Frente a la limusina se abría una alfombra magenta bordeada por periodistas que no esperaban ver ahí. La cantidad de flashes que se incrustaban contra los cristales del coche era abrumadora. Praxis y Thalia no se imaginaban qué hacían ahí todas esas personas ni qué querían de ellos. Tampoco es que fueran las personas más influyentes del planeta como para ser acosados de esa forma.
—¿Qué es todo esto, por el amor de Dios?
Thalia no disimulaba