Capítulo sesenta y nueve: Marido y mujer a solas
—Buenos días, princesa...
Los labios de Praxis se pegaron a los suyos justo en el momento exacto en que Thalia abría los ojos a un nuevo día.
Sonrío más enamorada que nunca, pletórica de pasión tirando los brazos alrededor del cuerpo de él, haciendo que el beso se volviera más húmedo de lo que su marido había pretendido en algún momento. Praxis solo quería despertarla con ánimos de hacerle un regalo que, de cierta forma, era más para él que para