Capítulo cuarenta y seis: Digno de amor
Un grito escapó de la garganta de Thalia y ella se cubrió la boca con la mano. La rubia dio un respingo, como si se hubiera quemado, y Praxis levantó la cabeza en un gesto perezoso, lacónico, enarcando una ceja.
—Thalia, esposa mía —su marido pronunció su nombre como si no estuviera sorprendido. Como si no lo lamentase—. No te estaba esperando.
—Es evidente —dijo ella, con la voz vibrando de rabia.
—Estaba un poco aburrido en la fiesta.
—¿Eso es lo que h