Capítulo cuarenta y uno: Te mueres por ella
‘¡Malditą fuera su suerte!’, se lamentó Thalia.
Athos no podía imaginar que su hermano les observaba desde la ventana apretando los puños con enfado y menos aún que se puso tenso cuando oyó el tonteo de él con su mujer. Para Praxis también fue una ingrata sorpresa sentir esos celos arrasadores por ella y se quedó pendiente de la respuesta de Thalia para saber a que atenerse pero al final esta le dio la sorpresas de sentir que le encantó oírla repudia