Capítulo treinta y ocho. La dueña del vestido verde.
—Mi hijo nació muerto, Britney — añadió Owen antes de que ella pudiera preguntar algo respecto a su confesión.
—Entiendo — dijo Britney con suavidad.
—No, no puedes entenderlo. Hay mucho más que eso. Hablas de que la historia se repite, Britney — se pasó la mano por la cara y Britney supo que las cosas iban a empeorar —. La noche que te vi bajando la escalera con ese vestido verde…
Britney gimió. El escondite de ropa de Cosmos no era tan secr