Capítulo treinta y cinco. Madre de un niño y esposa de un Stratos.
Britney esperó. Owen se acercó a la pantalla. Hubo un momento de absoluto silencio y después Britney le oyó murmurar algo entre dientes.
—Gracias, doctor — dijo Owen, después apoyó una mano en el hombro de Britney —. Vamos, Britney, tenemos cosas de las que hablar.
Parecía casi contento. A Britney le hubiera gustado que las cosas fueran diferentes entre ellos. Su hijo tendría un futuro perfecto, pero ella nunca conseguiría