Capítulo treinta y tres. Sombras y sospechas
El eco de la rueda de prensa todavía retumbaba en los periódicos de la mañana siguiente. La foto de Ariadna, con voz firme y ojos brillantes, había dado la vuelta a Grecia. Algunos medios hablaban de “la joven injustamente acusada” que había conseguido revelar pruebas que desmontaban la versión de Leonidas; otros, en cambio, insistían en cuestionar su credibilidad.
Andreas sabía que ese era solo el comienzo: la evidencia había abierto un camino, pero