Capítulo treinta y dos. La máscara de Owen.
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A Britney las lágrimas le corrían por las mejillas. Britney se enorgullecía de ser capaz de hacer frente a cualquier cosa, pero aquello era diferente. No podría soportarlo. Sola, en un país extranjero y despreciada por el hombre a quien amaba… Lloró hasta que el agotamiento la venció y se quedó dormida.
Despertó y durante un instante se preguntó qué hacía en la