Capítulo treinta. No te sientas culpable.
—¿Qué?
En lugar de apartarse como él había esperado, Olivia lo abrazó con fuerza y, de repente, fue como volver atrás en el tiempo… a ese horrible apartamento en Las Vegas.
— El aire acondicionado estaba roto, como de costumbre — empezó a decir, recordando un tiempo que siempre había querido olvidar —. Hacía tanto calor que cada vez que respiraba sentía que mis pulmones se quemaban. Eric, el novio de mi madre, era un tipo grande y violento… lleva