Capítulo veintisiete. No escaparás de mí
Lily se miraba al espejo y sentía mariposas en el estómago. Tenía tantas teorías del futuro baile en su mente que cada cosa era más absurda que la anterior.
Miraba por su ventana a la luna que bañaba los jardines con su luz y pedía, o más bien imploraba en suplicio que todo saliera bien cuando volviera a ver a Athos.
Se daba cuenta de que pronto conocería a su pérfida suegra y de que carecía totalmente de defensas para enfrentarse a ella.
Al fin y