Capítulo diecinueve. La última noche.
El sol convertía el pelo de Britney en un halo de ámbar. Se dio la vuelta y sonrió al oír que alguien se acercaba, pero su sonrisa se desvaneció al ver quién era.
—Señor Stratos… ¿qué pasa? ¿Hay algún problema?
Por primera vez en su vida, Owen no sabía qué decir. Llenó el silencio mostrando la carta con la esperanza de que ella se abalanzara a quitársela de la mano. No lo hizo. Permaneció donde estaba. La preocupación en sus ojos era casi insoportable.