Capítulo trece. La sorpresa de Lily
Mientras ella cuenta los porqués, él espera una respuesta a todo eso que ella justifica desesperadamente no contestar. Entonces utiliza la ruta más fácil y con Athos, la de siempre...
—¿Qué pasa si te digo que es mio?
Había perdido la cabeza. Pensó de repente que retarlo así era un error pero él picó y dijo con atronadora honestidad:
—No lo sé.
Fue un susurro casi imperceptible pero ella lo oyó perfectamente y aunque sus ojos estaban tan dedicados como los