Capítulo ciento cinco: Se me acaba la paciencia
Praxis llevaba los auriculares en ambos oídos oyendo todo lo que los pilotos y sus guardias de seguridad aérea hablaban. Habían dos helicópteros volando juntos y de hecho habían avisado a la guardia aérea policial para rescatar a la Señora Stratos de confirmar situación y condición idónea para un rescate.
Praxis no podía dejar que ella se quedara en algún lugar donde no estuviera a gusto y al menos comprobar que lo que ella decía no era mentira,