Capítulo 36

Apagó el cigarrillo en el cenicero y caminó hacia ella.

La pierna de Maya ya no podía soportarlo más; el dolor la hizo temblar. Entró en pánico cuando lo vio acercarse.

Sus rodillas cedieron y terminó arrodillada frente a él, justo a la altura de su muslo.

La escena tenía un aire peligroso, cargado de tensión.

Maya se apresuró a levantarse, pero Alexander la sujetó por la barbilla y la atrajo hacia sí.

Su rostro quedó frente a su torso, tan cerca que su respiración chocaba contra los abdominale
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