Maya salió del departamento con el teléfono en la mano. Tenía que hablar con Serena antes de que todo se saliera de control.
Se apartó hacia un pasillo vacío y marcó el número de su madre.
—¿Qué te pasa? —preguntó, conteniendo su enojo—. Te dije que no dejaras que Terry viniera a buscarme a la oficina.
—¿Fue a verte otra vez? —respondió Serena, sorprendida—. No sabía nada de eso. Parece que le caes muy bien, cariño.
Maya cerró los ojos con frustración.
Su madre no comprendía la gravedad del asu