—¿Qué haces aquí? —preguntó Maya, presa del pánico.
—Así que trabajas en el Grupo GOLDEN —respondió él con una sonrisa arrogante, mirándola de arriba abajo—. Departamento de Secretaría, ¿verdad?
—No es asunto tuyo —replicó ella, intentando marcharse.
Roberto la sujetó de la muñeca y la empujó contra la pared.
—¡Ah! ¿Qué estás haciendo? —exclamó Maya, aterrada.
—No grites —susurró él, acercándose peligrosamente—. Si haces ruido, los demás se enterarán.
Maya tembló. No quería que nadie en la empr