Mundo ficciónIniciar sesión—¿No te gusta?— Los ojos oscuros de Alexander la miraban intensamente.
Maya tragó en seco antes de responder y dijo:
—No… aún te duele la mano. No sería conveniente—.
—¿Estás preocupada por mí?— La voz de Alexander era humeante y sus ojos negros la observaban fijamente. —¿Hm?—
Maya bajó la mirada y, sin mencionar preocupación, murmuró:
—No es bueno porque estás herido—.
Los ojos de Alexander, profundos como un charco, se clavaron en las







