—Está inconsciente ahora —dijo Maya con calma.
—Entonces esperaré a que despierte —respondió Sid con determinación—. Buscaré justicia para mi hija.
—¿Estás seguro de que quieres enfrentarte a los Brook? —preguntó Maya suavemente.
La seguridad en el rostro de Sid vaciló ligeramente.
Aunque la familia Brook no dependiera completamente de Alexander, habían nacido y crecido en Rheinsville. Su poder era evidente, especialmente comparado con alguien que apenas acababa de establecerse allí.
—Tienes ra