—¿Es asunto tuyo?
—Me pregunto si fue Alexander quien te llamó. ¿Te pidió que rompieras con él?
Sid miró a Maya con alerta.
—¿Te está buscando?
—Fue él… pero no exactamente él —respondió Maya con calma.
—No tengo idea de qué estás tratando de decir —replicó Hilda con burla.
—Fueron mis hijos. Usaron el teléfono de Alexander para llamarme. Cuando los vi… recordé a la señora Fine y no pude evitar llorar. Me sentí triste. ¿Hay algo malo en eso? —Maya miró directamente a Sid.
Sid, con la conciencia