Y si llevaba a cabo su plan, inevitablemente acabaría enfrentándose también a él.
Alexander era un hombre al que le gustaba controlarlo todo… y cuando llegara ese momento…
—¿Estás en contacto con Sid?
Alexander reapareció en la habitación. Llevaba pantalones y una camisa negra; esta última desabotonada, dejando al descubierto su pecho y sus marcados abdominales.
Su expresión era fría y dominante.
Maya se hundió un poco más en la colcha y respondió con naturalidad:
—Es mi padre. ¿Es tan extraño