Esas palabras hicieron que el rostro de Clover se sonrojara antes de palidecer nuevamente. Sonrió con rigidez y respondió:
—Gracias.
—De nada. ¿Te gustaría que te diera un par de días libres? —preguntó Maya.
—No… el funeral ya terminó.
—Incluso si ya terminó, perder a un ser querido no es algo fácil. ¿Estás segura de que no necesitas descansar un poco?
—No, gracias, Maya.
—Estaba a punto de pedirle a alguien que te reemplazara para que pudieras llorar tranquila. Pero si no lo necesitas, entonce