Agosto llegó con la promesa de Tokio y con el calor de Madrid que hace que uno entienda por qué la gente abandona la ciudad en ese mes si puede permitírselo.
Los niños se fueron con Ivette a la costa: diez días en un apartamento de Almería que Ivette había alquilado porque los niños necesitaban el mar y Ivette necesitaba ser la tía favorita de alguien sin que nadie se lo discutiera.
Valentina fue a Buenos Aires a ver a Don Raúl, que ese verano no había podido viajar a Madrid por una operación d