El acuerdo prenupcial tenía cien páginas.
Bruno lo leyó de principio a fin sin decir nada durante cuarenta minutos.
Cuando terminó, puso el documento sobre la mesa con ese gesto cuidadoso de quien ha manejado muchos documentos importantes a lo largo de su carrera y que sabe distinguir los que son un instrumento de los que son una declaración.
Este era las dos cosas.
—¿Lo redactaste tú? —dijo Bruno.
—Con Pati —dijo Laura—. Y con un terapeuta de parejas.
—¿Un terapeuta de parejas?
—Sí. La mitad d