Era lunes, y Laura llegó a la firma a las nueve, con el portafolio negro que ya llevaba varios años en uso y que había dejado, hacía tiempo, de sentirse nuevo.
Pati la interceptó en el pasillo antes de que llegara al despacho.
—Tienes que ver algo —dijo, sin preámbulo, con la misma urgencia contenida que usaba solo para las cosas que de verdad le importaban.
—¿Un problema?
—Todo lo contrario.
La llevó a la sala de proyectos, donde varios paneles cubrían una de las paredes con planos, renders y