Álvaro no lloró en el entierro.
Lo que había en el entierro era la expresión de quien ha contenido algo porque el contexto lo requiere y porque la contención no es ausencia de dolor sino disciplina temporal, la de quien sabe que hay tiempo para lo que viene después y que el entierro no es ese tiempo.
El entierro fue en Valencia, el viernes, con el vecino que le llevaba el pan y cuatro personas más del edificio y el abogado de Tomás y nadie más porque Tomás había vivido así: de forma modesta, co