Había un hilo suelto que Laura llevaba semanas sin tirar.
El coche negro.
Lo había visto por primera vez el día que salió de la tienda de juguetes con el cuaderno de dibujo de Santi bajo el brazo, antes de la primera cena en el ático de Álvaro. Lo había visto de nuevo fuera del café donde quedó con Rodrigo por el proyecto Lisboa. Siempre el mismo modelo. Siempre aparcado en ángulo muerto. Siempre con un hombre joven en el asiento del copiloto que no miraba hacia ella pero que tenía una cámara s