Don Raúl llegó con semillas.
Laura lo vio desde la ventana del salón antes de abrir la puerta: la silueta familiar bajando del taxi con la bolsa pequeña en una mano y el bastón en la otra, moviéndose con ese ritmo cuidadoso que había adquirido en los últimos meses, cada paso medido sin que pareciera que lo estaba midiendo.
Abrió la puerta antes de que llamara al timbre.
—No cabe nada más en ese balcón —dijo Laura, mirando la bolsa.
—Para la maceta nueva —dijo Don Raúl, entrando sin esperar invi