Han pasado diez años desde que Laura volvió a Madrid.
Es una frase que Laura no dice en voz alta pero que piensa el primer lunes de enero mientras espera que el café se haga en la cocina del piso de Chamberí y escucha el ruido del baño de los dos pisos de arriba: Santi duchándose, Blanca discutiendo con alguien por teléfono en el pasillo, Lucas en su cuarto que es ya el cuarto de Lucas con todos los matices de un adolescente que programa desde los diez y que tiene cuatro monitores en el escrito