Capítulo 40 —Viejos hábitos
Narrador:
—Simona —llamó Renzo y, como si la casa tuviera vida propia, una de las empleadas apareció casi al instante. —Cenaremos ahora. —ordenó con calma, sin siquiera mirarla.
Sofía arqueó una ceja.
—Muy mandón.
Él sonrió de medio lado.
—Soy el jefe, ragazza. Aunque contigo parezca que nunca mando nada.
Ella lo ignoró, pero no pudo evitar una sonrisa fugaz. Minutos después, la mesa estaba servida con platos sencillos, aunque impecablemente presentados. Sofía to