Capítulo 39 —Sorpresa ingrata
Narrador:
Renzo la guió de vuelta al coche, todavía abrazándola, y la acomodó en el asiento del conductor. Sofía arrancó el motor sin decir nada, con la mirada fija en la carretera. Él se recostó en el asiento y levantó la mano para acariciarle la mejilla.
—No me acostumbro a verte así, ragazza… con lágrimas.
Ella ladeó la cabeza, atrapando sus dedos entre la mejilla y el hombro.
—No te ilusiones. —susurró, con un hilo de voz —No lloro por cualquiera.
Renzo sonr