Capítulo 167 —La boca del Lobo
Narrador:
El galpón estaba en silencio cuando abrieron las puertas metálicas. El olor a pólvora y a sangre seca salió como un golpe en la cara. Ernesto avanzó despacio, apoyado en su bastón, con los ojos vidriosos.
Cuando vio el cuerpo de Daniel, inmóvil entre los otros, se tambaleó. El bastón retumbó contra el suelo, y su voz se quebró en un grito ahogado.
—¡Hijo de pu*ta, Daniel! —escupió, con las lágrimas cayéndole por el rostro —¡Te dije mil veces que esas ma