Mientras sus lenguas comenzaban a moverse, Henry los instó:
—Las historias. Empiecen.
La voz de Nancy sonaba amortiguada contra la piel de Ruby, pero aun así se entendía.
—Yo… una vez me cagué encima… durante un examen final en la universidad —confesó, cada palabra cargada de humillación—. Estaba tan nerviosa… intenté aguantarme… arruiné mis jeans favoritos… tuve que salir del aula sabiendo que todos lo notaban…
Mientras hablaba, su lengua trabajaba con desesperación sobre el clítoris de Ruby,