Mundo ficciónIniciar sesiónRaphael llamó a la puerta de una pequeña casa en un barrio residencial. Un hombre de cabellos color arena, de mediana estatura y ropa desaliñada le abrió la puerta. Al verlo, pareció reconocerlo, pues se echó encima la humeante taza de café.
—Se-señor Branagan, ¡Usted aquí! –exc







